Estoy mojada, empapada de tristeza transparente.

Podría hoy ser lluvia, fundida como chocolate por mis entrañas,

podría unirme a ella, hacer algo juntas, algo que huela bien.

Podría ser hoy más que ella

repensando, es imposible, no aporto más

nada.

Sólo me dejaría hundir, sí eso haría,

para poder encontrarme 

pero no lo consigo, no me veo

sólo agua. 

A nadie le importa, ni a mi misma

pero lo siento. No voy a parar, 

me da sentido ahora, es agua sucia

qué importa, analogía de mi corazón.

Manchada, triste, solitaria o virgen, como ella 

como yo. 

Sigue cayendo agua, 

como yo quiero ser cuando muero a ratos

así me evado, me evado con ella

y mientras, 

guardo sentimientos para cuando vuelva. 

Estoy solo entre materias desvencijadas,

la lluvia cae sobre mí, y se me parece,

se me parece con su desvarío, solitaria en el mundo muerto,

rechazada al caer, y sin forma obstinada.

Pablo Neruda, Débil del alba. Residencia en la Tierra 1 (1925-1931)